Los 4 terceros molares
La última unidad de este increíble viaje, está dedicada al llamado de nuestro cuerpo espiritual, la voz del alma que somos, porque ya estamos listos para escucharla, aunque tanto adoctrinamiento nos haya alejado de ella. Grita para intentar recordarnos quienes somos en verdad.
Mientras viajaba en colectivo observé a las personas que transitaban. Sin proponérmelo, empecé a imaginarlas como fueron de niñas, a los 5 o 6 años. Qué diferente su mirada, el brillo de sus ojos, la expresión de su rostro, su manera de observar el mundo que las rodeaba! Y adónde quedó el ser que vivía jugando despreocupado, confiando y sorprendiéndose de la magia la vida, sonriente, soñador, loco y dichoso, ese ser que todavía somos? Bueno, creo que está encerrado en los terceros molares.
Estos dientes, son también llamados “muelas de juicio”. Juicio desde el miedo, la culpa, la miseria, el pudor, la vergüenza, la trampa, la mentira, los secretos. Palabras que construyeron una falsa identidad de nosotros mismos, respuestas dolorosas y erróneas a la pregunta que sigue latente desde que nacemos: ¿quién soy? Y un juicio hecho por hombres y mujeres, simples mortales, que proyectaron en nosotros su sufrimiento, a su vez programado por memorias de generaciones anteriores, que probablemente no conocimos. Juicio, sentencia, castigo, penitencia, indulgencia. De verdad creen que es para eso que estamos aquí?
El árbol genealógico, con los abuelos representados en estos dientes, es una fuente de sabiduría, nos da la clave para descubrir por qué, en qué momento y cómo nos desviamos del camino del sueño del alma, para así decidir volver al eje.
La erupción del tercer molar en boca coincide con la mayoría de edad y la aparición de grandes responsabilidades y también libertades. La autonomía de elección se refiere a la capacidad de elegir conscientemente la interpretación que vamos a darle a los hechos del pasado, la voluntad de verlos como recursos de crecimiento, para un cambio comportamental. La plena autonomía de consciencia reflexiva tiene que ver con poner la atención en el corazón, quedar disponibles a la escucha de la voz del maestro que nos guia desde adentro, tan diferente a la voz vacía del ego que repite lo que le enseñaron como verdad absoluta.
Despertar de este sopor identitario y devolver la mirada a la grandeza y la luz del alma que somos está a nuestro alcance, aun más, es nuestra misión mientras estemos vivos. Este camino es el que elijo transitar cada día, y al atravesarlo, encuentro la plenitud y la paz que jamás pensé encontrar dentro de mí. Y ahora que soy una voz de la PNO, según dijo Beyer a todos sus estudiantes, vivo para dar mi testimonio y sueño con que seamos muchas más.
